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Mis encuentros con Van Gogh

Vincent Van Gogh llegó a mi vida cuando estudiaba en la universidad. Un amigo me prestó Anhelo de Vivir, una biografía del artista escrita por Irving Stone. Ese mismo libro fue circulando de mano en mano entre otros amigos. Pronto, todos los que lo leímos nos convertimos en admiradores del pintor. Para mí, significó una ventana al mundo de la Pintura. A partir de entonces, gracias al Internet y las bibliotecas, ha sido fácil familiarizarme con la obra de Van Gogh, de sus contempóraneos y de otros artistas que él admiraba.

Tuve la oportunidad de ver las obras de Van Gogh por primera vez en el invierno de 2010, cuando vivía en California. En ese año, el Museo D’Orsay prestó algunas pinturas de su colección permanente al Museo De Young en San Francisco. Entre las obras incluidas en la exposición estaban La noche estrellada sobre el Ródano y La habitación en Arles. Verlas en persona cumplió con creces mis expectativas. Ninguna imagen de libros o Internet puede hacerles justicia. Ese día me prometí que algún día iría al Museo Van Gogh en Ámsterdam. El sueño se volvería realidad varios años después.

Viaje a Europa en el invierno de 2017 y los últimas dos ciudades que visité fueron París y Ámsterdam. Justo unas semanas antes de mi viaje, la película Cartas de Van Gogh, dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman, se estrenó en los cines. Cada cuadro de esta película fue pintado al óleo a mano y después fueron animados a través de computadora. ¡El resultado es impresionante! Incluso para las personas que no están familiarizadas con la vida o el trabajo de Van Gogh, es una película muy interesante por la técnica y efectos utilizados.

En París fui al Museo D’Orsay. Ahí encontré las pinturas que había visto siete años atrás en San Francisco. Fue muy conmovedor verlas de nuevo. En ese momento tuve la sensación de que la vida no se mueve linealmente, sino en círculos. Curiosamente, La habitacion en Arles no estaba ahí, si no en el Palacio de Bellas Artes en México, como parte de la exposición Rojo Mexicano

La última parada de este viaje fue Ámsterdam. Estaba muy ilusionada por visitar por fin el Museo Van Gogh. La noche anterior repasé las distintas etapas de mi vida en las que este artista ha estado presente. Me sentí muy agradecida. En esta ocasión, la pintura que  más me conmovió fue Almendro en flor, un regalo para su hermano Teo y su cuñada Jo, quienes acababan de convertirse en padres.

En el museo también está una muestra de las cartas que Vincent escribió a su hermano Teo, las cuales han servido de base para las biografías y películas que se han hecho sobre él. Son una verdadera joya. Las cartas se han publicado en distintas ediciones. Al salir del museo compre una que ya he empezado a leer.

Hace unos días un amigo me dijo sobre Vincent Van Gogh: “cada vez lo quiero más”. Lo mismo siento yo.

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